Alejandro Buzó, especialista en gestión de riesgos, sostuvo que la falta de planificación territorial, la precariedad de la infraestructura y la ocupación de zonas vulnerables amplifican los efectos de los fenómenos climáticos como El Niño. Recomendó evitar desplazamientos durante tormentas severas, preparar las viviendas y definir con anticipación los mecanismos de evacuación.
La llegada del fenómeno de El Niño en los próximos meses pondrá a prueba la capacidad de prevención y respuesta de las instituciones, los municipios y la ciudadanía, advirtió Alejandro Buzó, especialista en gestión de riesgos, durante una entrevista con Central Radio 1140 AM.
“El tema de la naturaleza es que ella siempre tiene la última palabra, entonces a nosotros nos toca trabajar en planificación, prever todo lo que se pueda antes”.

Las zonas menos preparadas sufrirán el mayor impacto
Buzó señaló que los eventos hidrometeorológicos afectan con mayor intensidad a los sectores ribereños, las zonas bajas y los territorios con menor infraestructura, como los bañados, por ejemplo.
“Ahí falla la planificación social, ha fallado durante décadas la planificación territorial, y las zonas que más adolecen, más padecen este tipo de eventos, son las zonas bajas, las zonas que no tienen infraestructura, las zonas ribereñas”.
El especialista valoró que el Consejo de Emergencia Nacional conformado por la Secretaria de Emergencia Nacional (SEN) haya asumido un rol más activo y realizado simulacros en sectores vulnerables. No obstante, advirtió que la preparación debe abarcar todo el territorio nacional.
Citó el caso del departamento de Ñeembucú, donde las inundaciones pueden aislar a familias y provocar migraciones prolongadas en caso de un fenómeno como El Niño.

Evitar las calles durante tormentas severas
Buzó recomendó que, ante alertas de tiempo severo, las personas evalúen suspender sus desplazamientos y permanezcan en lugares seguros, y para quienes ya se encuentren circulando, insistió en no intentar cruzar raudales, incluso con vehículos altos.
También recomendó no permanecer bajo árboles, buscar estructuras resistentes y atender las instrucciones emitidas por las autoridades.
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Preparar las viviendas antes de las lluvias
El especialista señaló que las familias todavía tienen margen para realizar reparaciones preventivas en sus hogares. Mencionó revisar paredes, techos, goteras, instalaciones eléctricas y cables expuestos que puedan provocar descargas durante las lluvias. También pidió disponer de reservas de agua, luces de emergencia, baterías y medios alternativos para cargar teléfonos.
Buzó explicó que los dispositivos móviles son indispensables para recibir alertas, pedir asistencia, realizar transacciones y mantener la comunicación cuando se interrumpe el suministro eléctrico.

Basura y desagües agravan las inundaciones
El especialista insistió en que la prevención también depende del comportamiento ciudadano y su responsabilidad al no tirar basura en las calles. Asimismo, explicó que los residuos bloquean desagües ya insuficientes, colmatan los arroyos y aumentan las posibilidades de inundación en barrios vulnerables.
Buzó recordó que en sectores como el barrio Santa Ana se realizan intervenciones con maquinaria y apoyo de fuerzas militares para retirar residuos generados por la propia población.
Evacuaciones antes de que el agua alcance las viviendas
El experto sostuvo que las autoridades deben identificar anticipadamente los albergues, preparar los espacios públicos y mantener conversaciones permanentes con las comunidades expuestas. Incluso muchas familias se resisten a abandonar sus hogares hasta que el nivel del agua vuelve peligrosa la evacuación.
Por ese motivo, recomendó negociar y ejecutar traslados preventivos antes de que las condiciones se agraven.
“La gente tiene que ir migrando de a poco y las autoridades tienen que ir negociando con las poblaciones para salir antes de que las aguas suban”.

La emergencia continúa después de la inundación
Buzó advirtió que el impacto no termina cuando desciende el agua. Después aparecen problemas sanitarios, proliferación de vectores y enfermedades gastrointestinales, parasitarias y transmitidas por mosquitos.
También señaló que los albergues no han estado históricamente preparados para albergar a grandes cantidades de personas durante periodos prolongados.
Alertas tempranas a través de teléfonos y redes
El especialista consideró pendiente la implementación de un sistema de alerta temprana que envíe información directamente a los teléfonos celulares.
“Los teléfonos son una herramienta que debe ser utilizada también para prevenir”.
Además de los mensajes, planteó utilizar redes sociales y medios de comunicación para informar sobre zonas críticas, rutas bloqueadas y riesgos inmediatos, combatiendo así las fake news.
La tala reduce la protección de las ciudades
Buzó también cuestionó la eliminación de árboles y las podas realizadas sin criterios técnicos. Explicó que las zonas arboladas reducen el calor, mejoran la calidad del aire, moderan el impacto del viento y contribuyen a la regulación natural del ambiente.
En contraste, los sectores asfaltados, con exceso de concreto y pocas áreas verdes, presentan mayor exposición a las denominadas islas de calor.
“El desarrollo, la inversión privada y la autorización estatal tienen que encontrar un punto de equilibrio donde la naturaleza siga siendo parte de ese desarrollo”.
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