La investigadora gerontológica y referente en cuidado humanitario, Leticia Ché Manatú, explicó que movilizar a una persona adulta mayor exige técnica, planificación y respeto por su capacidad funcional: “No queremos un cuidador fuerte, queremos un cuidador competente”.
La movilización de una persona adulta mayor no debería depender únicamente de la fuerza física del cuidador, sino de conocimientos técnicos que protejan tanto a quien recibe asistencia como a quien la brinda. Así lo explicó Leticia Ché Manatú, investigadora gerontológica y referente internacional en cuidado humanitario, en entrevista con Central Radio 1140 AM.
“Mover a una persona no es trasladar a un cuerpo, es proteger una vida durante ese movimiento”.
Una transferencia exige valorar riesgos

Manatú explicó que una movilización segura requiere evaluar funcionalidad, fragilidad, equilibrio, fuerza muscular, capacidad cognitiva, dolor, riesgo de caída y grado de dependencia.
“No se basa únicamente en la fuerza física del cuidador. Existe una transferencia segura cuando verdaderamente hay una valoración”.
Según señaló, deben combinarse valoración previa, planificación, biomecánica, ergonomía y participación de la propia persona cuidada.
“También tenemos que cuidar a quien cuida”
La especialista puso énfasis en los riesgos físicos que enfrentan quienes realizan estas tareas diariamente.
“También tenemos que cuidar a quien cuida porque un cuidador lesionado también se convierte en una persona que necesita ser cuidada”.
Técnica antes que fuerza
La entrevistada cuestionó la idea de que cuidar implique simplemente “cargar” a una persona. Cuando sea posible, recomendó identificar las capacidades que todavía conserva e involucrarla activamente en el movimiento.
“¿Por qué utilizar la fuerza del cuidador cuando podemos utilizar precisamente la técnica? (…) Movilizar también es rehabilitar y movilizar incorrectamente también puede deteriorar”.
También insistió en preservar la autonomía de la persona mayor.
“La persona mayor no debe ser tratada como una carga que nosotros tenemos que transportar”.
“No queremos un cuidador fuerte”
Para la investigadora, una buena transferencia debe garantizar seguridad, dignidad y protección física para ambas partes.
“No queremos un cuidador fuerte, queremos un cuidador competente porque la fuerza se agota, pero sin embargo la técnica protege”.
Manatú explicó que estas herramientas no están destinadas únicamente a profesionales sanitarios, sino también a familiares y cuidadores de personas dependientes.
Cuidar al cuidador también protege al paciente
La especialista insistió finalmente en incorporar la salud física y emocional del cuidador como parte del proceso de atención.
“Cuidar al cuidador no es un acto secundario, es una condición indispensable para garantizar un cuidado seguro, un cuidado humano y un cuidado sostenible (…) Quien cuida también necesita ser cuidado y proteger al cuidador es también proteger a quien recibe sus cuidados”.
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