La Cámara Paraguaya de Exportadores – CAPEX – manifiesta su extrema preocupación por la evolución del tipo de cambio y, en particular, por la asimetría con que el Banco Central del Paraguay ha respondido a ella.
Venimos advirtiendo lo mismo desde septiembre de 2025, y la situación se agravó. Los márgenes del sector exportador prácticamente desaparecieron. Hoy muchas empresas exportan a pérdida solo para no perder mercados que costaron años construir. Pero el problema ya dejó de ser el margen de un ejercicio: lo que está en riesgo es la sostenibilidad misma de las empresas exportadoras.
El riesgo es más grave para las pequeñas y medianas empresas. Con una pérdida de competitividad cambiaria de esta profundidad, las pymes no van a poder sobrevivir. Y cuando una pyme exportadora cierra, no vuelve a abrir: se pierden el empleo, el mercado externo conquistado y la capacidad productiva que lo sostenía.
No cuestionamos el régimen de metas de inflación ni el esquema de flotación cambiaria establecido en el marco legal; ambos constituyen pilares de la estabilidad macroeconómica, que CAPEX respalda. Nuestra preocupación se centra en el reciente y brusco giro de la orientación de la política cambiaria. Nos inquietan tres consecuencias: la supervivencia de las empresas exportadoras, y en particular de las pymes; la pérdida de previsibilidad para decidir e invertir; y la señal que ambas transmiten sobre las reglas de juego del país.
1. Una asimetría que equivale a un cambio de orientación
Entre abril de 2024 y marzo de 2025, el BCP intervino activamente para contener las presiones al alza del tipo de cambio, con ventas al sector financiero privado que alcanzaron el mayor monto anual de su historia registrada. Sin embargo, ante la fuerte apreciación posterior del guaraní, no realiza operaciones de compra desde octubre de 2025.
La Carta Orgánica del BCP establece que sus intervenciones deben asegurar el funcionamiento equilibrado del mercado, respetando las tendencias fundamentales de la oferta y la demanda. CAPEX objeta esta conducta asimétrica y la ausencia de una comunicación previa sobre el cambio de orientación, porque afectan la previsibilidad indispensable para la inversión y la actividad productiva.
2. Una distorsión interna sobre un contexto externo ya adverso
El movimiento del guaraní no acompaña al del mundo. En los doce meses cerrados en julio de 2026, el índice DXY, que mide al dólar frente a las principales monedas internacionales, se mantuvo prácticamente en el mismo nivel. En Paraguay, en cambio, el dólar cayó cerca de 20 % frente al guaraní.
Al mismo tiempo, el tipo de cambio real se contrajo 17 % en un año, la mayor caída desde 2011, afectando directamente al sector exportador: sus ingresos se perciben en dólares y se convierten a guaraníes a un tipo de cambio decreciente, mientras buena parte de sus costos permanece en moneda local. Esta pérdida de competitividad se suma a un escenario externo ya complejo, marcado por mayores costos logísticos, barreras arancelarias y volatilidad de los precios internacionales.
3. Un desvío implícito en el Esquema de Metas de Inflación
Paraguay aplica desde 2011 un esquema de Metas de Inflación, cuyo principal instrumento es la Tasa de Interés de Política Monetaria (TPM), dentro de un régimen de libre flotación. CAPEX advierte que tolerar una apreciación cambiaria de esta magnitud puede convertir, de hecho, al tipo de cambio en un instrumento para contener los precios, trasladando el costo de esa política a la competitividad y rentabilidad del sector exportador. La estabilidad de precios es un objetivo irrenunciable, pero debe alcanzarse mediante los instrumentos monetarios previstos, sin comprometer la competitividad externa del país.
Lo que solicitamos
CAPEX solicita previsibilidad y el restablecimiento de la neutralidad en la política cambiaria. Pedimos que la actuación del Banco Central responda a criterios simétricos y consistentes, tanto cuando el guaraní enfrenta presiones de depreciación como cuando experimenta fuertes impulsos de apreciación.
No solicitamos la defensa de una cotización artificial, ni un nivel arbitrario del tipo de cambio. Demandamos reglas claras y transparentes de actuación en el mercado cambiario, en cumplimiento de los principios establecidos en la Carta Orgánica del BCP.
La previsibilidad de la política cambiaria no es una demanda exclusivamente sectorial: es una condición indispensable para producir, exportar, invertir y sostener empleo. El tiempo juega en contra. La continuidad de esta situación pone especialmente en riesgo a las pymes exportadoras y puede traducirse en cierre de plantas, pérdida de empleos, abandono de mercados que costaron años conquistar y reducción de la capacidad productiva instalada en el país.
La razonabilidad y la consistencia de sus políticas económicas han sido históricamente uno de los mayores activos del Paraguay. Mantener ese activo intacto es hoy una responsabilidad imperativa.
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