La reglamentación total de la Ley de Mipymes, concluida por primera vez en más de una década, marca un punto de inflexión para el ecosistema empresarial paraguayo. La medida habilita beneficios concretos para la formalización, acceso al crédito, integración al sistema previsional y participación en compras públicas, con impacto directo sobre más del 90% del tejido productivo nacional.
Así lo confirmó en entrevista con Central Radio 1140 AM, en el programa Sálvese quien pueda, el viceministro de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), Gustavo Giménez, quien señaló que el 2026 estará enfocado en la implementación efectiva de la normativa y en acelerar la inclusión financiera de miles de emprendimientos.

“Por primera vez, después de casi 12 o 13 años, logramos concluir toda la reglamentación de la ley de Mipymes. Con la firma del último decreto presidencial se activó el Fondo Nacional de Mipymes y comenzamos una etapa histórica de implementación”, afirmó.
Actualmente, las microempresas concentran cerca del 91% de las Mipymes del país, dentro de un universo que representa aproximadamente el 98% de las empresas paraguayas. Sin embargo, solo unas 45.000 de las más de 470.000 Mipymes cumplen hoy con los tres requisitos mínimos de formalidad: RUC, inscripción en el Ministerio de Trabajo y afiliación al Instituto de Previsión Social (IPS).
Cero costo para formalizarse y acceso al sistema financiero
Uno de los pilares de la nueva reglamentación es la eliminación de costos de formalización para las microempresas durante los primeros tres años. “Ninguna institución pública puede cobrar un solo guaraní para formalizarse”, explicó Giménez. Este beneficio se extiende luego a las pequeñas empresas, que acceden a descuentos del 50% en varios trámites regulatorios.
Entre los ejemplos de mayor impacto figura el registro sanitario de productos alimenticios ante Dinavisa, que podía representar entre ₲1.000.000 y ₲1.500.000 por producto, costos que ahora quedan exonerados para microempresas durante el período de incentivo.
La política se complementa con la creación de la Cuenta MiPyme, desarrollada junto al Banco Central del Paraguay, que permitirá a los emprendedores abrir cuentas empresariales de forma digital, sin trámites presenciales ni papelería, un paso clave para acceder al financiamiento formal. Según datos oficiales, más del 53% de las MiPymes no cuenta hoy con una cuenta bancaria empresarial.
“La formalidad abre puertas. Genera confianza y permite acceder al crédito en condiciones razonables, evitando tasas usurarias que pueden superar el 100% anual”, advirtió el viceministro.
Inclusión previsional: dueños de microempresas podrán cotizar al IPS
Otro avance relevante es la incorporación de los propietarios de microempresas al sistema previsional. Por primera vez, los dueños podrán cotizar al IPS y acceder a cobertura de salud y jubilación.
“Antes, el propietario no podía siquiera aspirar a un seguro de salud. Hoy puede inscribirse y eso beneficia a toda su familia”, señaló Giménez.
Este cambio apunta a reducir la vulnerabilidad social del sector emprendedor, históricamente excluido de los esquemas de protección formal.
Compras públicas: una oportunidad de hasta US$ 700 millones
La Ley de Compras Públicas establece una reserva de mercado mínima del 20% para Mipymes, lo que representa una oportunidad anual estimada entre US$ 650 y 700 millones. Si bien más del 50% de los contratos ya involucra a MiPymes en cantidad, en términos de monto la participación aún ronda apenas el 5%.
El Gobierno concentra actualmente esfuerzos en vincular a las Mipymes con el programa Hambre Cero, donde las empresas adjudicatarias deben destinar un porcentaje de sus compras a proveedores MiPyme, con un aumento progresivo del cupo autorizado.
“La clave es capacitar tanto a las MiPymes para vender al Estado como a las instituciones para comprarles correctamente”, explicó el viceministro.
Digitalización y simplificación de trámites
El MIC impulsa además un proceso de integración tecnológica entre distintas instituciones públicas para reducir tiempos, costos y burocracia. Hoy, la cédula MiPyme puede descargarse automáticamente desde la plataforma digital del ministerio, un procedimiento que anteriormente requería múltiples gestiones presenciales.
“Si una microempresa pierde un día entero haciendo trámites, pierde facturación. Por eso apostamos a procesos digitales, simples y ágiles”, subrayó Giménez.
El proceso de implementación continúa con entidades como Senave, Senacsa y otras dependencias que deben adecuar sus sistemas internos para aplicar los beneficios establecidos por la ley.
Más allá de la infraestructura normativa, el principal desafío sigue siendo cultural. Persisten temores sobre controles, impuestos y complejidad administrativa. Para el viceministro, ese paradigma debe cambiar.
“Formalizarse no es un castigo, es una llave que abre oportunidades. Permite acceder a mercados, financiamiento, protección social y crecimiento real”, sostuvo.
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