Cada 19 de noviembre, el mundo celebra el Día Internacional de la Mujer Emprendedora, una fecha creada en 2014 por Wendy Diamond, fundadora de Women’s Entrepreneurship Day Organization (WEDO). Su objetivo es reconocer el rol fundamental de las mujeres en la economía global, visibilizar los desafíos que enfrentan y promover acciones que permitan su pleno desarrollo en el ecosistema emprendedor.

La conmemoración surge de una realidad persistente: aunque las mujeres sostienen gran parte de la economía mundial, continúan enfrentando limitaciones para acceder a financiamiento, inversión, redes de apoyo y oportunidades de crecimiento. En Paraguay, esta brecha ha sido visible por décadas. Por eso, desde hace más de 40 años, la Fundación Paraguaya trabaja para derribar estas barreras mediante iniciativas que generan autonomía económica, inclusión y desarrollo comunitario.
Un compromiso histórico con las mujeres del Paraguay
Este 2025, el Programa de Microfranquicias de la Fundación Paraguaya volvió a demostrar su impacto: cerca de 7.000 mininegocios llave en mano fueron adquiridos por mujeres, tanto al contado como mediante créditos accesibles a 30 días sin intereses.
Estos kits —que incluyen opciones para vender helados, ropa, accesorios, perfumes, artículos de limpieza, huevos y otros productos— ofrecen ganancias que van del 45 % al 100 % de la inversión inicial, convirtiéndose en un mecanismo eficiente para diversificar los ingresos familiares. Este avance se relaciona directamente con uno de los indicadores clave del Semáforo de Eliminación de Pobreza: la diversificación de ingresos como vía sostenible para la estabilidad económica.
Hoy, más de 80.000 mujeres forman parte de los comités de la Fundación Paraguaya, generando impacto en más de 100.000 familias en todo el territorio nacional. Sin embargo, la historia comenzó décadas atrás. En los años 80, cuando aún no se hablaba de inclusión financiera ni microcréditos, la Fundación Paraguaya otorgaba sus primeros préstamos a vendedoras ambulantes, chiperas, yuyeras, peluqueras y cocineras, reconociéndolas no como beneficiarias, sino como emprendedoras, jefas de hogar y pilares de la economía nacional.
Capacitación, acompañamiento y empoderamiento
A lo largo del tiempo, el modelo evolucionó incorporando herramientas sostenibles para el crecimiento económico de las kuña guapa. Actualmente, las mujeres reciben formación en:
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Ventas y atención al cliente
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Educación financiera
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Estrategias de ahorro
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Planificación comercial
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Desarrollo de habilidades blandas
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Acompañamiento continuo a través del Semáforo de Eliminación de Pobreza
Esta metodología, creada en Paraguay, permite a cada mujer visualizar sus condiciones de vida, identificar prioridades y avanzar paso a paso hacia sus metas.
Una metodología paraguaya con impacto global
El Semáforo de Eliminación de Pobreza trascendió fronteras y hoy está presente en 59 países, con:
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+90 centros de implementación
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39 proyectos especiales
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+1.080 organizaciones aliadas
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+708.000 Semáforos aplicados en el mundo
Este modelo se consolidó como una de las herramientas más replicadas para la medición y reducción de pobreza desde la perspectiva de las propias familias, demostrando que el cambio sostenible es posible cuando las personas son protagonistas de su desarrollo.
Las mujeres como motor del progreso en Paraguay
En un país donde 4 de cada 10 hogares son liderados por mujeres, su papel en la economía y la comunidad es decisivo. Cada día, ellas trabajan, crean oportunidades, sostienen a sus familias y contribuyen al desarrollo local.
Por eso, este Día Internacional de la Mujer Emprendedora es más que una fecha conmemorativa: es un reconocimiento a la fuerza y resiliencia de miles de mujeres paraguayas que impulsan el progreso desde sus barrios, comités y comunidades.

La Fundación Paraguaya reafirma su orgullo al ser la mayor organización de mujeres del país, un movimiento que continúa creciendo gracias al trabajo incansable de las emprendedoras que demuestran que el desarrollo también tiene rostro de mujer.
Si querés apoyar a miles de mujeres emprendedoras y ser parte de un Paraguay más justo. El desarrollo empieza cuando una mujer tiene las herramientas para avanzar.


