El analista político brasileño Caio Araujo Manhanelli sostiene que el empate técnico entre Lula Da Silva y Flavió Bolsonaro impide anticipar un ganador. También cuestiona la estrategia electoral del Partido de los Trabajadores y advierte sobre los riesgos de una eventual concentración de poder.
La segunda vuelta presidencial de Brasil, prevista para este domingo 25 de octubre, se presenta como una elección de resultado incierto. Según el analista político brasileño Caio Araujo Manhanelli, las encuestas mantienen un escenario de empate técnico entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flavió Bolsonaro, mientras las campañas buscan movilizar a sus electores antes de la votación del domingo.
Durante una entrevista con Central Radio 1140 AM, Manhanelli señaló que las condiciones actuales dificultan cualquier pronóstico y que el resultado dependerá, en parte, de la capacidad de los candidatos para ampliar sus apoyos más allá de sus bases tradicionales.
Una primera vuelta que dejó sin espacio a una tercera fuerza
Manhanelli explicó que Lula llegó a la primera vuelta como favorito, tanto por su condición de gobernante como por las ventajas organizativas de su campaña pero el Partido de los Trabajadores (PT) no logró aprovechar esa posición.
A su juicio, la estrategia electoral se concentró excesivamente en confrontar a Bolsonaro y tuvo dificultades para comunicarse con ciudadanos ajenos a la base partidaria. Además, sostuvo que la campaña del PT no consiguió presentarse con la seguridad de una candidatura favorita y terminó enfrentando una competencia mucho más ajustada de lo esperado.
Otro aspecto que destacó fue el debilitamiento de las alternativas electorales y del tercer espacio. Los candidatos que intentaron posicionarse como una tercera opción no lograron superar el 5 % de los votos, lo que refleja una creciente concentración del electorado en los dos principales bloques políticos. Esa tendencia confirma la dificultad de construir una alternativa competitiva frente a la polarización.
La movilización digital modifica la campaña de Lula
Manhanelli identificó un cambio importante en la estrategia del sector que respalda a Lula durante la segunda vuelta. Destacó especialmente el papel del diputado Andre Janones, por su creciente capacidad de movilización política mediante redes sociales y canales de mensajería. Incluso consiguió ampliar considerablemente su audiencia digital y activar sectores que no participaban de manera tan intensa en la comunicación electoral del PT.
El analista sostuvo que esta movilización constituye una diferencia relevante respecto de la primera vuelta, cuando consideró que la campaña de Lula había mostrado debilidades para llegar a nuevos votantes y también influyen las manifestaciones públicas en apoyo al mandatario en distintas ciudades brasileñas.

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Un debate decisivo, pero sin garantías de definición
El especialista señaló que el debate presidencial previsto antes de la votación representa uno de los últimos momentos importantes de la campaña pero consideró poco probable que una sola discusión consiga modificar completamente el escenario.
“No hay idea, en este momento no hay idea de lo que puede pasar”, expresó al ser consultado sobre su pronóstico.
Manhanelli explicó que la elección podría llegar al domingo sin una ventaja suficientemente clara para ninguno de los dos candidatos.
Advierte sobre los riesgos de concentración del poder
Más allá del resultado electoral, Manhanelli manifestó preocupación por el equilibrio institucional brasileño.
El analista sostuvo que una eventual victoria de Flavió Bolsonaro, acompañada de una fuerte representación legislativa de su partido, podría generar una concentración de poder que considera riesgosa. Principalmente por cómo se pueden ver afectadas las relaciones entre el Poder Ejecutivo, el Congreso y la posibilidad de futuras designaciones en el máximo tribunal de justicia.
Según su interpretación, una mayoría política amplia podría debilitar los mecanismos de control entre las instituciones. También criticó el proyecto político de Bolsonaro y llegó a plantear el riesgo de una deriva autoritaria.

El desafío de preservar los contrapesos democráticos
Manhanelli insistió en que su preocupación no se limita a las diferencias ideológicas entre izquierda y derecha. Sostuvo que la concentración excesiva de poder puede representar un riesgo para cualquier democracia, independientemente de la orientación política del gobernante.
En ese sentido, consideró fundamental preservar la autonomía de las instituciones y los mecanismos de control que permiten limitar las decisiones del Ejecutivo.
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