La Federación de Trabajadores del Transporte (FETRAT) ha confirmado la huelga nacional de choferes para el 25 y 26 de septiembre, a la que también se sumará la Federación Unitaria de Transporte (FUTT). Según Gerardo Giménez, presidente de FETRAT, el paro tendrá un acatamiento estimado del 80% y es «casi irreversible».
Giménez explicó que la decisión se tomó tras el quiebre de las negociaciones con el Viceministerio de Transporte, a cuyo titular, Emiliano Fernández, acusa de “no tener palabra”. «Nos discriminaron, nos marginaron y no nos tuvieron en cuenta», expresó el dirigente, señalando que las conversaciones se llevaron a cabo «en cuatro paredes» sin la participación de los cuatro actores clave del sector: usuarios, trabajadores, empleadores y el gobierno.
Puntos clave del conflicto y las demandas de los trabajadores
La principal preocupación de los sindicatos radica en una reforma del sector que, según Giménez, plantea un modelo de tercerización que pone en riesgo los derechos laborales de los choferes.
Las principales demandas son:
- Identificación del empleador: Con la tercerización, los trabajadores no sabrían a quién denunciar en caso de problemas laborales.
- Estabilidad laboral: El modelo de reforma no garantiza la absorción del 100% de los trabajadores en caso de cancelación de empresas. Esto podría llevar a la pérdida de antigüedad, derechos a IPS y la jubilación.
- Servicio no “imprescindible”: Los sindicatos rechazan que el transporte sea considerado un servicio «imprescindible» en la Constitución, lo que anularía su derecho a la huelga.
Giménez asegura que las autoridades buscan «meter todo en una bolsa» con esta reforma para evitar futuros paros, a pesar de que la Constitución y sentencias de la Corte respaldan el derecho de los trabajadores a la huelga.
«Hay un negocio por detrás», denuncia el gremio
El presidente de la FETRAT no descartó por completo un posible acercamiento, pero enfatizó que la convocatoria debe provenir del Poder Ejecutivo o del Ministerio de Obras Públicas, y no del viceministro de Transporte. El dirigente insinuó que existe un posible «negocio» detrás de la reforma, en el que un grupo de empresas transportistas se verían beneficiadas al proveer los nuevos buses al gobierno.
Giménez mencionó la existencia de fotografías que muestran al viceministro de Transporte “brindando” con un gremio de empresarios, lo que, según él, demuestra el trato preferencial de las autoridades y la falta de transparencia en la reforma del sector.

