La titular del Sindicato Nacional de Médicos sostuvo que el personal de blanco cumple guardias de 24 horas en espacios insalubres, con hacinamiento, humedad y sanitarios en mal estado, y advirtió que estas carencias también afectan la atención a los pacientes.
La precariedad de la infraestructura en el sistema de salud volvió a quedar en evidencia tras la denuncia pública realizada por la doctora Rossana González, presidenta del Sindicato Nacional de Médicos (SINAMED), quien afirmó que las áreas de descanso destinadas al personal médico en el Instituto de Previsión Social (IPS) presentan condiciones insalubres, hacinamiento y deficiencias básicas que comprometen tanto el bienestar de los profesionales como la calidad de atención a los pacientes.
Durante una entrevista con Central Radio 1140 AM, González explicó que la denuncia busca visibilizar una realidad que, según afirmó, se repite no solo en IPS, sino también en otros servicios del Ministerio de Salud Pública.

Según relató la titular de SINAMED, en el IPS las guardias médicas continúan siendo de 24 horas, y en ese contexto los profesionales apenas cuentan con breves momentos para intentar descansar, asearse o comer. Sin embargo, sostuvo que ni siquiera existen condiciones mínimas para ello.
“Las condiciones no están dadas porque el lugar es incalubre, hay humedad, no hay ventilación, no hay buena iluminación, las camas están totalmente pegadas una al lado de la otra y los sanitarios están en pésimas condiciones”, afirmó.
La médica remarcó que, entre un procedimiento y otro, los profesionales pueden necesitar ducharse o cambiarse, sobre todo luego de estar expuestos a fluidos corporales o situaciones de emergencia. Aun así, dijo, muchas veces no cuentan con un lugar adecuado para hacerlo.
González insistió en que el planteamiento no apunta a un privilegio, sino a condiciones laborales elementales que terminan incidiendo directamente en la atención médica.
En ese sentido, cuestionó que en Paraguay se haya “normalizado” que el médico no pueda descansar, sentarse o siquiera contar con un espacio digno dentro de su lugar de trabajo. También mencionó que muchas veces se juzga erróneamente al personal cuando se lo ve usando el celular o recostado.
Otro de los puntos expuestos durante la entrevista fue que varios de los elementos que existen en las áreas de descanso no fueron provistos por las instituciones, sino adquiridos por los propios profesionales mediante aportes colectivos.
Incluso, señaló que en muchos casos hasta las camas fueron costeadas por los mismos médicos. A su criterio, esto refleja el abandono estructural de un aspecto que, si bien suele quedar relegado frente a otras urgencias, forma parte de las condiciones mínimas para desempeñar el trabajo con dignidad.
La presidenta de SINAMED también vinculó esta situación con la escasez de recursos humanos en las guardias. Explicó que muchas veces el problema no es solo la infraestructura, sino también la falta de personal suficiente para cubrir adecuadamente la demanda.
En cambio, advirtió que en muchos casos un solo médico, o apenas dos, deben sostener la atención durante horas, con un nivel de cansancio que puede llegar a extremos peligrosos.
Para González, este agotamiento no solo deteriora la salud del profesional, sino que además incrementa el riesgo de errores, enfermedades asociadas al estrés y ausentismo laboral.
Durante la conversación también se abordó el desgaste emocional y físico que atraviesa el personal de blanco, especialmente desde la pandemia. La dirigente sindical sostuvo que las condiciones de trabajo, la falta de descanso, los bajos salarios y la necesidad de sostener varios empleos afectan severamente la salud mental del sector.
González aclaró que el objetivo inmediato del gremio es visibilizar la situación y generar presión para que las autoridades tomen medidas. Indicó que existen parámetros internacionales sobre cómo deben ser las áreas de descanso: sin humedad, con ventilación, sin hacinamiento y con condiciones sanitarias adecuadas.
A su criterio, mejorar esas condiciones no beneficia solo al personal de salud, sino también al usuario del sistema, porque un profesional en mejores condiciones físicas y emocionales tendrá un mejor rendimiento.

