La apertura prevista para el 29 de enero genera expectativas económicas, pero también fuertes cuestionamientos por la falta de obras complementarias, señalización y control del tránsito pesado en zonas urbanas.
La anunciada habilitación del paso de buses con pasajeros por el Puente de la Integración, prevista para el próximo 29 de enero, reactivó el debate en Presidente Franco sobre las condiciones reales de seguridad, infraestructura y ordenamiento urbano necesarias para absorber el aumento del flujo vehicular. Si bien la obra es considerada estratégica para la conectividad regional y el desarrollo económico, organizaciones locales y vecinos advierten que el proceso se estaría acelerando sin que estén concluidas las obras complementarias indispensables.
El Ing. Rogelio Rodríguez, representante del Consejo de Desarrollo de Presidente Franco (Codefran), expresó en entrevista con Central Radio 1140 AM que el sector que nuclea a vecinos y actores sociales no se opone a la habilitación del puente, pero cuestiona que se avance sin que estén terminadas las infraestructuras de acceso y sin un esquema operativo efectivo de control y señalización.
“Las obras complementarias no fueron terminadas. Creemos que para una habilitación total del puente esas condiciones deben estar dadas. Nadie pidió el cierre del puente, lo que pedimos es que se hagan las cosas como corresponde”, sostuvo Rodríguez.
Obras inconclusas
Según explicó el referente de Codefran, una de las principales obras pendientes es la culminación del puente sobre el río Monday y la ruta de acceso que permitiría canalizar el tránsito pesado desde la Ruta PY02, a la altura del kilómetro 18, evitando que los camiones atraviesen zonas residenciales de Presidente Franco.
El proyecto original contempla un circuito logístico que permitiría a los camiones ingresar por un corredor específico, concentrarse en un gran estacionamiento para realizar trámites y controles, y recién luego acceder al Puente de la Integración. Sin embargo, ese esquema aún no está operativo.
Actualmente, la ciudad enfrenta un ingreso diario estimado de entre 500 y 600 camiones que circulan sin una ruta claramente delimitada, generando embotellamientos, circulación en contramano y riesgos en calles angostas y vecinales, muchas de ellas utilizadas por niños y peatones.
“La ciudad de Presidente Franco no tiene el espacio físico que tiene Ciudad del Este para absorber ese volumen de tránsito pesado. Hoy los camiones circulan por cualquier avenida porque no se respetan las vías establecidas y las autoridades de control están prácticamente ausentes”, señaló Rodríguez.
Falta de señalización y control
Otro de los puntos críticos mencionados es la ausencia de cartelería vial y señalización adecuada, tanto por parte de la municipalidad como del Ministerio de Obras Públicas. De acuerdo con el dirigente, recién después de una manifestación vecinal el Ejecutivo municipal solicitó formalmente la instalación de señalética y la habilitación de áreas de estacionamiento para camiones.
Rodríguez afirmó que estas gestiones llegan con retraso, pese a que el proceso de habilitación del puente lleva más de un año en etapa de planificación. “Hubo tiempo suficiente para prever carteles, personal de control y protocolos de circulación. Sin embargo, se avanzó en la habilitación sin que existan las mínimas condiciones operativas”, indicó.
Riesgo de mayor congestión con la apertura a buses
La preocupación central de los vecinos es que, con la habilitación del tránsito de ómnibus turísticos y otros vehículos livianos, el nivel de congestión y desorden vial se intensifique. Rodríguez anticipó que el escenario podría agravarse significativamente a partir del 29 de enero si no se adoptan medidas correctivas inmediatas.
“Si hoy ya tenemos problemas con los camiones, imaginemos lo que va a pasar cuando se sumen los buses de turismo. No hay señalización, no hay control efectivo y las calles no están preparadas para absorber ese volumen”, advirtió.
Beneficio económico aún limitado
Uno de los argumentos a favor de la apertura del puente ha sido la potencial derrama económica para Presidente Franco. No obstante, desde el sector vecinal sostienen que, en las condiciones actuales, ese beneficio es prácticamente inexistente.
“La gente entra, forma fila para cruzar y no consume en la ciudad. No desayunan, no almuerzan, no compran. Presidente Franco es una ciudad dormitorio, no una ciudad comercial. Hoy ni siquiera el vendedor ambulante se está beneficiando”, explicó Rodríguez.
Incluso mencionó que se ha generado una economía informal paralela vinculada al traslado de choferes y acompañantes en mototaxi, lo que no impacta de manera estructural en el comercio local.
Desde Codefran reiteran que el reclamo no apunta a frenar la integración regional ni a bloquear el funcionamiento del puente, sino a garantizar que la habilitación se realice con criterios técnicos, planificación urbana y protección de la seguridad vial.
Rodríguez solicitó que, una vez puesta en marcha la nueva etapa operativa, se evalúen públicamente los resultados y se ajusten los protocolos si fuera necesario. “Queremos ver qué pasa después del 29. Si hoy ya tenemos esta situación, no quiero imaginarme lo que será después”, concluyó.
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