La representante de la Federación de Padres de Escuelas Públicas, Francisca Monges, cuestionó las afirmaciones sobre una supuesta migración masiva de estudiantes desde colegios privados hacia instituciones públicas y sostuvo que, en la práctica, las familias suelen mantener a sus hijos en la misma institución durante la escolaridad básica, salvo que surjan dificultades económicas que obliguen a replantear esa decisión.
Monges, madre de estudiantes de escuelas públicas, defendió la educación pública paraguaya y señaló que la calidad no depende exclusivamente del tipo de institución, sino de la gestión, la inversión estatal y el acompañamiento de la comunidad educativa. “La escuela pública no es el problema; el problema es cómo se administra y la falta de recursos”, afirmó.
Detalló que, además de las cooperadoras escolares, los padres cubren gastos de limpieza, internet, combustible para gestiones administrativas, materiales, mantenimiento edilicio y consumo en cantinas, que en conjunto pueden representar hasta G. 500.000 mensuales por familia, dependiendo del número de hijos.
La dirigente explicó que muchas escuelas dependen de la recaudación de cantinas y actividades escolares para pagar servicios básicos, como el salario de limpiadores o la compra de insumos. “Las escuelas públicas se convierten en centros de recaudación para poder abrir todos los días”, sostuvo.
Monges aclaró que la matrícula es gratuita, pero que las cooperadoras escolares, constituidas como entidades privadas, cobran cuotas sociales aprobadas en asambleas. Sin embargo, al no alcanzar esas cuotas, las instituciones recurren a eventos, festivales y proyectos pedagógicos con fines recaudatorios, lo que, según afirmó, termina distorsionando el enfoque educativo.
También denunció que en algunos casos se condiciona la participación en exámenes o actividades al pago de pequeños montos, lo que genera presión adicional sobre las familias.
Señaló que en muchos casos los mismos docentes trabajan tanto en escuelas públicas como en privadas subvencionadas, por lo que la diferencia no radica necesariamente en el profesorado, sino en infraestructura, materiales y sistemas complementarios disponibles en ciertas instituciones privadas.
Sin embargo, advirtió que la competencia entre instituciones, especialmente en el nivel medio técnico, genera altos costos en proyectos, exposiciones y actividades, que recaen nuevamente sobre las familias.

